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UN MUSEO DE TESOROS NAVALES |
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La sensación de estar dentro de un barco de guerra se puede experimentar en el Museo del Naufragio, en el municipio Samaná.
Este espacio exhibe objetos del galeón francés “Scipion”, que se hundió al chocar contra un arrecife de coral en la Bahía de Samaná, en el año 1782.
Sus estantes acogen 72 piezas, entre polea, un cañón, remos, astrolabios y enseres de cocina. En una sala pequeña se recrea el camarote del capitán y los dormitorios de los tripulantes; en otra el timón del barco y el área de la cocina con los sonidos y luces propias de una embarcación.
Samaná es una provincia marítima que conoce de los misterios del océano y las aguas que la bordean guardan el secreto de decenas de barcos que rompieran sus olas.
La firma estadounidense Deep Blue Marine, del estado de Utah, que presiden Wilf Blum, Rand Champion y Allan Bard, se encarga de rescatar esas historias navales. Esa compañía fue la de la idea de crear el museo.
El director del Museo del Naufragio, Giovanni Mercedez, señala que en las aguas dominicanas se encuentran hundidos cientos de barcos que participaron en importantes episodios de la historia nacional. Dice que también se hallan otros tantos que debían pasar por República Dominicana para llegar a su destino.
Entre los más famosos están los galeones Nuestra Señora de Guadalupe y Conde de Tolosa, naufragados en 1724 en Samaná con un cargamento de mercurio que venía desde España. De esos dos han logrado salvar algunas piezas.
“Salimos al rescate guiados de la Marina de Guerra dominicana que tiene una lista de lugares donde ocurrieron naufragios”, explica Mercedez.
El director del Museo del Naufragio también afirma que “todo lo que encontramos se saca del agua y luego se clasifica”.
Además, cuentan con la asesoría de la Oficina de Patrimonio Cultural Subacuático del Ministerio de Cultura.
“Nos acompaña un arqueólogo y un oficial de la Marina de Guerra, que supervisa que nada se pierda ni se maltrate”, agrega Mercedez.
Las piezas se llevan al Conservatorio Nacional de Santo Domingo, que les da tratamiento por treinta días, después la Marina de Guerra se encarga de determinar cuáles destina al museo.
A cambio del permiso de exploración que se otorga a una empresa, el Estado recibe la mitad de las piezas que se extraen y tiene derecho a comprar la mitad restante.
Historia de La Batalla de Scipion
El barco de guerra francés Le Scipion se hundió el 18 de octubre de 1782 en la Bahía de Samaná, después de una gran batalla naval con los barcos ingleses London y Torbay.
Fue uno de los 20 barcos que Francia envió a América para asistir a la guerra de independencia de los Estados Unidos. Estuvo envuelto en el bloqueo de la bahía Chesapeake del 28 de agosto al 9 de septiembre de 1781, una acción que historiadores consideran decisiva en la guerra de liberación estadounidense.
Gracias a ese bloqueo, el general George Washington pudo mover sus tropas y cortar las líneas de suministro a los ingleses que se rindieron en Yorktown, el 19 de octubre de 1781.
La tripulación de Le Scipion, con 40 cañones, libró una batalla desigual con el London y el Torbey, los que disponían de 98 y 74 cañones, respectivamente. La nave descansa en un ángulo de 15 grados en el fondo del océano y la mayor parte está cubierta de arena.
Algunas de sus piezas se observan en el Museo del Naufragio, de la turísticia provincia Samaná.
Abierto todos los días
El costo de entrada es de 100 pesos para los dominicanos adultos y 50 para los niños. La entrada para los extranjeros es de 7 dólares. Está abierto todos los días, de diez de la mañana a seis de la tarde y ubicado en la avenida Malecón.
Fuente El Caribe
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